Centro Infanta Leonor
Características generales del Centro
El Centro Infanta Leonor para personas con Autismo, es la sede de la Asociación y se encuentra ubicado en la calle Rafal, del barrio San Blas de Alicante.
Fue inaugurado en Alicante en 2001 y su origen está en las reclamaciones de las asociaciones de padres y familiares de personas con TEA, conscientes de la necesidad de contar con un centro donde estas personas pudiesen recibir un apoyo específico. Es gestionado directamente por la APACV, con acuerdos y apoyo económico de organismos públicos.
El edificio fue diseñado en función de las necesidades de las personas con TEA y cuenta con tres bloques de uso diferenciado.
El Centro está concertado con el Sistema Público Valenciano de Servicios Sociales.






















Primer Bloque: Centro de Día y actividades extraescolares
Segundo Bloque: zona de ocio y salas polivalentes
Tercer bloque: Residencia
En el Centro Infanta Leonor de APACV trabajamos desde un modelo integral, individualizado y multidisciplinar. La evidencia científica orienta nuestras decisiones, pero siempre al servicio de la persona y de su calidad de vida.
Nuestra metodología sigue una secuencia sencilla:
CONOCER A LA PERSONA → EVALUAR → DEFINIR OBJETIVOS → SELECCIONAR APOYOS BASADOS EN EVIDENCIA → INTERVENIR → EVALUAR RESULTADOS Y AJUSTAR
Entre las intervenciones y enfoques con respaldo científico se encuentran las intervenciones conductuales basadas en análisis funcional, el Apoyo Conductual Positivo (PBS), el Entrenamiento en Comunicación Funcional (FCT), los sistemas aumentativos y alternativos de comunicación (SAAC), las intervenciones para habilidades adaptativas y autonomía, los programas de aprendizaje social, las intervenciones cognitivo-conductuales adaptadas y los programas estructurados de ocio y participación social.
Cuando aparecen conductas que comprometen el bienestar o la seguridad, buscamos comprender su función y los factores personales y ambientales relacionados antes de intervenir. El objetivo no es únicamente reducir una conducta, sino prevenir dificultades, mejorar la comunicación y enseñar alternativas funcionales.
La intervención se desarrolla también en los contextos donde transcurre la vida cotidiana. Talleres, hogar, deporte, actividades artísticas, teatro adaptado, ocio y participación comunitaria ofrecen oportunidades para desarrollar autonomía, comunicación, relaciones, elección y participación.
Trabajar desde la evidencia implica además evaluar los resultados y revisar los apoyos. Una estrategia debe mantenerse porque resulta útil para la persona, no simplemente porque siempre se haya utilizado.
En definitiva, no buscamos que una persona parezca menos autista. Buscamos proporcionarle mejores apoyos para comunicarse, participar, desarrollar sus capacidades, ejercer mayor autodeterminación y disfrutar de una buena calidad de vida.
Porque junto a la pregunta «¿qué intervención tiene evidencia?» siempre debemos plantearnos otra: «¿Qué necesita esta persona para vivir mejor?»
