En el marco del 10º aniversario de la Estrategia Española en TEA, estos días se están compartiendo las impresiones de personas que fueron clave en su aprobación y desarrollo en 2015. Un aniversario que no solo invita a la memoria, sino también a revisar con rigor qué ha cambiado y qué sigue siendo un reto para el colectivo autista.
Desde APACV miramos esta década con una mezcla muy reconocible de orgullo, gratitud y sentido crítico. Orgullo por haber consolidado una hoja de ruta estatal que reconoció por primera vez a las personas con autismo como sujetos de derechos. Gratitud hacia quienes, desde distintos ámbitos, hicieron posible que esa Estrategia viera la luz. Y sentido crítico porque el aniversario no puede quedarse en la conmemoración, debe servir para reforzar compromisos reales.
En este contexto, este el 17 de diciembre, Servimedia organiza un acto de diálogo institucional en el que participan secretarios de Estado y el presidente de Autismo España, Pedro Ugarte, con el objetivo de profundizar en la importancia de la Estrategia Española en TEA como herramienta clave para avanzar en derechos, apoyos y calidad de vida de las personas en el espectro. Un espacio necesario para revisar avances, detectar brechas y actualizar prioridades.
La aprobación de la Estrategia en 2015 fue posible gracias a una combinación imprescindible de voluntad política, liderazgo asociativo y presión sostenida del movimiento del autismo. Desde APACV reconocemos el papel de quienes estuvieron al frente en aquel momento. Alfonso Alonso, como ministro, impulsó el marco institucional necesario. Mª Carmen López Revuelta, entonces presidenta de Autismo España y actual presidenta de APACV, supo articular la voz del movimiento asociativo y trasladarla a una estrategia común, sólida y viable. Paloma Martínez Ruiz contribuyó a reforzar la identidad y cohesión del colectivo, y Amparo Fabra Belenguer insistió, con acierto, en una idea que sigue siendo central hoy: convertir las necesidades de las personas con autismo en derechos efectivos.
Diez años después, en los Centros, en las familias y en los servicios de apoyo, seguimos viendo el impacto real de aquella Estrategia. No siempre de forma homogénea, pero sí como un referente imprescindible para exigir calidad, equidad territorial y apoyos ajustados a perfiles con grandes necesidades.
Desde APACV, que trabajamos cada día con personas autistas y con discapacidad intelectual que presentan necesidades de apoyo intensas y complejas, tenemos claro que la Estrategia solo tiene sentido si se mantiene viva, evaluable y con impacto real. Celebrar estos diez años es también asumir la responsabilidad de seguir avanzando, sin conformarnos y sin dejar a nadie atrás.

